Últimamente las carteleras de cine han estado repletas de remakes de películas de terror más o menos exitosas en su época. Lentamente los films de slashers quieren volver a ocupar el lugar que habían perdido en la pantalla grande. Es así como recientemente hemos visto remakes de Viernes 13, Halloween y ahora el turno fue para My Bloody Valentine. Claro que este remake tiene algo superespecial y superdiferente para cautivar la audiencia: es en 3D.

Si hay algo peor que ver un remake malo de una película mala, es ver en 35mm un remake malo de una película mala que quiere aferrarse en los efectos 3D para no ser tan malo. En pocas palabras, en este pueblo aun no han habilitado ninguna sala para ver películas en 3D y por eso me tocó ver My Bloody Valentine en 35 mm.

La película es un remake innecesario de un film de 1981 que sinceramente no se que tan exitoso fue para que ameritara un remake. O bueno, a lo mejor no fue tan exitoso y pensaron que con un remake en 3D podría alcanzar la gloria, o al menos calar mas entre una cada vez más exigente (o tal vez no) audiencia.

La película cuenta la historia de una comunidad minera en la que ocurre un derrumbe en una mina que deja atrapados a 6 mineros. Cuando el equipo de rescate logra llegar sólo encuentran a Harry Warden con vida y los otros mineros asesinados con un pico. Harry está en coma y despierta el día de San Valentín, loco como una cabra y asesina a 22 personas, antes de ser dado de baja por el sheriff local. Diez años después Tom Hanninger, el hijo del dueño de la mina y causante del derrumbe, regresa al pueblo para vender la mina. Al mismo tiempo y misteriosamente también regresa de la tumba Harry Warden y empieza a matar personas a diestra y siniestra como buena película de slashers que se respete.

Sangriento San Valentín 3D termina siendo una película de slashers más. Sin aportar nada al género y haciendo uso de los mismos clichés de siempre: la incredulidad de los policías, el asesino que caminando lentamente y tambaleándose logra alcanzar a los adolescentes que corren como locos por sus vidas, la sangre a borbotones que salpica la cámara (ahora en 3D) y el predecible final inesperado.

Y si para colmo la ves en 35mm... no queda otra que darle 3/10.