Algo anda mal con Esther.

Eso nos dice el poster de "La Huérfana" y desde sus primeras escenas nos damos cuenta de que en realidad es así.

"La Huérfana" nos cuenta la historia de Kate (Vera Farmiga) y John (Peter Sarsgaard), una pareja que con dos hijos encima, sufren la pérdida de un tercer bebé e intentan remplazarlo (bueno, redireccionar su amor) adoptando a Esther (Isabelle Fuhrman). Una pequeña llena de amor, sonrisas, buena educación y excepcionales dotes artísticas... demasiado bueno para ser verdad. Poco a poco el director Jaume Collet-Serra nos va adentrando en la verdadera naturaleza de Esther. Naturaleza que, como en todo buen thriller, sólo es vista por uno de los miembros de la familia, mientras lo otros están encantados con la niña.

La pequeña Isabelle Fuhrman interpreta a la perfección a la diabólica Esther. Con un par de miradas, una sonrisa o un gesto logra despertar en los espectadores una amplia gama de sensaciones. La forma en que cambia su comportamiento de dulce niña a despiadada y cruel infante y luego, en el clímax de la película, al despertar su verdadero yo, hacen que el éxito de la película esté en gran parte sobre los hombros de esta excelente pequeña actriz.

Esto sin demeritar el magnífico trabajo de dirección y manejo de cámaras que tiene el film. Escenas como la del parque de diversiones, a plena luz del día, sin monstruos ni slashers, y teniendo como fondo un resbaladero, impactan por su sencillez y perfección. En mi opinión una de las mejores escenas que he visto en un thriller.

Si bien el giro final es un poco descabellado y difícil de creer, "La Huérfana" cumple con su objetivo: estresar a la audiencia y hacer que esta se mantenga en el borde de la silla esperando lo inesperado.

Le damos por eso 8.5 / 10