Hace aproximadamente 25 años (o quiza un poco menos) me acostaba aterrorizado a dormir, pensando que un desfigurado individuo con buzo de rayas, sombrero y un original guante con navajas iba a aparecer en mis sueños e iba a esparcir mis tripas por toda la habitación.
Hace aproximadamente 25 años (o quizá un poco menos) conocí a quien se convertiría en mi personaje de peliculas de terror favorito de todos los tiempos: Freddy Krueger.
Una y otra vez vi todas las películas de la saga. Aprendí a conocer a Krueger y a disfrutar su negro humor. Empecé a deleitarme con las cada vez más originales maneras que se ideaba para descuartizar a sus víctimas. Me negué a perderle el respeto cuando hicieron esa horrible secuela en 3D y terminé mofandome de su semi regreso en Freddy vs Jason. Siempre me gustó "Pesadilla Sin Fin" (el nombre que le dieron a la saga en español) y aunque Freddy era el villano de la película, casi siempre terminaba haciéndole barra a él.
Este año el director Samuel Bayer nos trae de regreso a la pantalla grande al terrorifico Freddy Krueger, esta vez encarnado por Jackie Earle Haley, con la esperanza, supongo, de hacer innumerables secuelas como en sus buenos tiempos.
¿Qué podemos decir de este remake de "Pesadilla en la Calle Elm"?
La película no es mala. Pero tampoco es buena. La trama es básicamente la misma de las entregas anteriores: Freddy Krueger es asesinado por una muchedumbre iracunda y años después regresa en los sueños de un grupo de adolescentes (que terminan siendo hijos de quienes lo asesinaron) para matarlos en sus sueños; con el pequeño inconveniente de que si Krueger te mata en tu sueño, mueres en la vida real.
En las entregas originales de la saga vamos descubriendo poco a poco la historia detrás de Freddy Krueger, vemos como el personaje va cambiando de un simple boogeyman a todo un showman que hace alarde de una retorcida imaginación a la hora de asesinar a sus víctimas y vemos como Robert Englund (el actor que encarnó originalmente a Krueger) logra darle a Freddy ese toque de humor que lo hace tan característico y tan especial.
Este remake de "Pesadilla en la Calle Elm" cambia un poco la historia sobre los orígenes de Freddy y nos la cuenta de una vez, sin tantos rodeos, enfocandose en las particulares preferencias sexuales de Krueger. A diferencia del Freddy Krueger jocosamente terrorifico a que nos había acostumbrado Englund el personaje encarnado por Jackie Earle Haley se parece más al Freddy de la primera parte original, un monstruo desfigurado, oscuro y malvado, con parlamentos cortos y crudos, le falta a mi manera de ver esa conexión que logró establecer Englund con la audicencia, esto sumado a la espesa capa de maquillaje que hace prácticamente imposible que esta nueva versión de Freddy tenga expresiones faciles diferentes a abrir la boca. Esta entrega nos cambia el terror surrealista de la saga original de Wes Craven por simple y consiso Gore.
Como habrán notado es prácticamente imposible para mi ser objetivo al calificar esta película porque inevitablemente termino comparandola con la saga original, que para mi es algo de culto.
Este remake no es malo. Pero tampoco es bueno. La puerta queda abierta para innumerables secuelas si los productores así lo desean y si logran la esperada aceptación del público.
Le damos 6.5 / 10


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la pelicula no sirve es la mejor las anteriores que esta