Siempre me han gustado las películas animadas. Soy feliz cuando Pixar y Disney anuncian una nueva película; he reído a carcajadas viendo a Mater asustando a las vacas en Cars y he llorado como mariquita me han caído mugrecitos en el ojo viendo a Boo despedirse de Sullivan en Monsters Inc. Sin embargo creo que ninguna película me ha llegado tanto como la saga de Toy Story.
Con dos excelentes películas anteriores, todos pensábamos que la saga de Toy Story había llegado a su final. Pero los creativos de Pixar tuvieron la destreza de volver a llevarnos a ese mágico mundo donde los juguetes cobran vida y nos hacen partícipes de sus aventuras y desventuras.
Esta vez nos encontramos con un Andy de 17 años a punto de irse a la universidad y sus juguetes relegados al olvido en un gran baúl, mientras que otros (como la pizarra y Bo Beep la Pastorcita) ya han pasado a mejor vida. En una de las escenas iniciales los juguetes urden un plan para hacer que Andy juegue una vez más con ellos, pero las cosas no salen como estaban planeadas.
Presionado por su madre y por llegar a esa edad en la que la sociedad nos dice que debemos dejar de jugar con juguetes y empezar a crecer y comportarnos como adultos (al menos hasta que tengamos hijos y compartamos los juguetes con ellos), Andy decide guardar sus juguetes en el ático, sin embargo, su bolsa es confundida con basura y los juguetes escapan del camión de la basura escondiéndose en una caja que tiene como destino un jardín infantil, en el cual deberán enfrentar al rosado oso Lotso, quien maneja el jardín como un campo de concentración, enviando a los nuevos juguetes al salón Oruga, donde encontrarán a los niños más pequeños, salvajes y destructores. Desesperados por escapar, nuestros plásticos amigos terminan en la basura y deberán enfrentarse a la misma peligrosa situación que intentaban evitar en un principio.
Y aquí quiero detenerme un momento. De todas las escenas memorables de la película, la del basurero es la mejor. Fácilmente se podría decir que es una de las mejores escenas que he visto en una película de dibujos animados. Repleta de emociones y sentimentalismos, nos hace creer que todo va a terminar ahí y, aunque mi hijo de 4 años me dijera después que no tenía por qué preocuparme porque todas las películas para niños tienen un final feliz, debo confesar que al ver a Buzz, Woody, Jessie y el resto de personajes que ya son como de la familia para los seguidores de la saga, agarrarse de las manos ante un inminente final en el incinerador, se me encogió el corazón.
Es una escena excepcional. Una muestra más de cómo Pixar sigue llevándonos al límite con sus historias. Extremadamente graciosas y fuertemente emotivas, y por qué negar, llenas de enseñanzas y mensajes para quien quiera verlos.
Pero Toy Story 3 es más que enseñanzas, lágrimas y escenas emotivas. Es una película cargada de diversión y muchas risas para todos. Es la mejor manera de cerrar el ciclo Toy Story.
Ah si... y es en 3D, pero la verdad no se nota. Se puede ver tranquilamente en 35mm y seguirá siendo perfecta.
Le doy 10/10


La verdad....me pareció ESPECTACULAR!!!
Y es cierto....la escena del basurero es algo dura.....me acorde de los juguetes que tuve cuando era niña y que pasó con ellos.
Muy buena pelicula Lukis....
las clonicas de narmia
las clonicas de narmia
las clonicas de narmia
las clonicas de narmia
Huy Lucas!!! Si no le ponías 10 te pateaba!!! Es que sencillamente es lo mejor de lo mejor. A mi la escena que me hizo chillar como niña pequeña fue esa donde Andy le regala los juguetes a Bonny.... Ay Dios!!!! Me acordé de todos mis juguetes viejos :(
Pero bueno, ese es el ciclo de la vida, los buenos recuerdos siempre quedan en el ♥.
Kissesitos!