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Terra
La Coctelera

The Hurt Locker (En Tierra Hostil)...

Teniendo como telón de fondo la guerra de Iraq, "The Hurt Locker" nos cuenta las experiencias vividas por un equipo de antiexplosivos del ejército norteamericano durante un poco más de un mes, dejándonos ver los peligros y la tremenda tensión a la que constantemente se ven expuestos así como sus ratos de ocio en las bases militares.

Y ya. Eso es todo. una sucesión de escenas en las que los soldados deben desactivar bombas, salvar a los civiles, temer que un civil sea en realidad un terrorista, sufrir por el calor y emborracharse a más no poder cuando no están de servicio. Todo eso sin un hilo conductor real, sin una trama que atrape al espectador, sin buenos ni malos, sin que nadie logre conectarse con los protagonistas, simplemente una escena tras otra, con cortes demasiado abruptos en algunas oportunidades, dando la sensación de estar viendo un documental en History Channel mas que una película ganadora de tantos Óscares

No se puede negar que la tensión generada en la primera escena es impactante, así como tampoco sería justo demeritar las excelentes actuaciones de Jeremy Renner como el sargento William James y Anthony Mackie como el sargento Sanborn. Sin embargo la falta de una trama como tal, me hizo perder el interés en la película, más aun teniendo en cuenta que en dos oportunidades sentí que se estaba desarrollando una historia que nunca se concretó. Primero, durante las primeras misiones llevadas a cabo por el sargento James se dejan ver un par de personajes que observan el trabajo de los soldados americanos e incluso llegan a filmarlos... por un momento pensé que serían parte de la historia de la película, pero no. Así como llegan se van. Después, casi al final de la película, nos muestran como los terroristas pretendían utilizar el cadáver de un niño para hacer un atentado; el sargento James va en busca de los padres o los responsables de la muerte del niño, secuestra un transporte, llega a una casa, tiene un intercambio de palabras con un civil y luego regresa a la base americana. Y otra vez la historia que se desarrollaba queda por la mitad.

Y es que a lo mejor la intención de la directora Kathryn Bigelow no era contar una historia, sino simplemente mostrar de una manera fría esa parte de la guerra. Eso lo logra a la perfección. Sin embargo, repito, es más un documental que una película que logre atrapar al espectador. Al menos a mi no me cautivó.

Le doy 5/10

9

El mundo se encuentra sumido en la destrucción y la desolación. La guerra entre las máquinas y los hombres ha terminado con la aniquilación de estos últimos, dejando como únicos habitantes de la tierra a un grupo de muñecos de trapo con números en sus espaldas, que simplemente sobreviven guiados por el número 1 (Christopher Plummer). Pero la llegada del número 9 (Elijah Wood) y la activación por error de una máquina de guerra, los mueve en pos de encontrar el verdadero significado de sus vidas y cumplir los últimos deseos de su creador.

En el 2005 el director Shane Acker presentó "9", en el Festival Internacional de Cine de Indianápolis y llegó a ser nominado al Oscar como mejor corto animado. Apadrinado por Tim Burton y Timur Bekmambetov, Acker alargó los 11 minutos originales de "9" hasta convertirlo en una película de 80 minutos de duración.

El mundo postapocalíptico de "9" nos recuerda clásicos como Blade Runner y La Guerra de los Mundos. La originalidad de los personajes, sus armas y herramientas -fabricados con desechos y cualquier cosa que encuentren a mano- la ambientación y la excelente musicalización, convierten a "9" en toda una fiesta visual para el espectador y lo hipnotiza haciendo pasar por alto las falencias de la película.

Si bien el mundo de "9" logra atrapar al espectador, su argumento no tiene el mismo impacto en la audiencia. Al terminar la película se puede quedar con la sensación que algo quedó faltando. Y es que "9" tal vez no maduró lo suficiente para pasar de ser un corto exitoso a una película exitosa. Si. Tiene su mérito y bastante, sin embargo hubiera sido posible trabajar un poco más la historia y no dejar que el espectador llenase los huecos argumentales con suposiciones o sus propias conclusiones.

Le damos 7/10

Ninja Assassin...

En el 2005 el director James McTeigue nos sorprendió gratamente al adaptar al cine la novela gráfica de Alan Moore V for Vendetta. Esta vez vuelve con un film que toca nuevamente el tema de los ninjas, como asesinos silenciosos y letales.

La película nos cuenta la historia de Raizo (Rain) un niño que es robado por el clan Ozunu, una agrupación que se dedica a entrenar niños desde pequeños para convertirlos en ninjas asesinos, que luego ofrecerán sus servicios al mejor postor. Raizo es sometido a duros y crueles entrenamientos por parte de los Ozunu hasta el punto de convertirse en uno de los preferidos del líder del grupo (Sho Kosugi). Sin embargo Raizo no está de acuerdo con los ajusticiamientos a otros compañeros del grupo por el simple hecho de querer abandonar las filas, más aun teniendo en cuenta que su amada Kiriko (Anna Sawai) fue ejecutada por la misma razón. Cuando Raizo se niega a ejecutar a una desertora, es marcado como un objetivo por parte del clan y a partir de ahí empezará un constante juego del gato y el ratón en el que los Ozunu intentarán asesinar a Raizo y este querrá acabar con el clan.

Después de ver la escena inicial llena de sangre (litros y litros de esta) y cuerpos cortados por la mitad, la audiencia ya sabe lo que le espera en los próximos 90 minutos. Mucha acción, muchos muertos, muchas espadas, muchas estrellitas ninja volando hacia la pantalla (hasta el punto de que en varias oportunidades me encontré preguntándome si este no sería un film en 3D que erróneamente terminé viendo en 35mm). Muchas escenas de combates entre ninjas, escenas que a mi forma de ver fueron demasiado oscuras y rápidas, lo que no permite al espectador apreciar bien las coreografías del combate; pero bueno, después de todo son ninjas, y se supone que sean invisibles.

La inclusión de un par de personajes occidentales busca ponerle un poco de emoción policial e investigativa a la película pero no logra cumplir su cometido. Es más, termina por deteriorar la historia al tener una escena final repleta de cientos de militares que luchan contra cientos de ninjas al mejor o peor estilo de las películas que veíamos en los buses de Copetran en los años 80s.

Si buscan emoción, acción y sangre, acompañadas de palomitas y Coca Cola, seguramente disfrutarán viendo Ninja Assassin. Si buscan algo más, es preferible gastar es platica en un par de hamburguesas con queso.

Le damos 5.5 / 10

Give 'em Hell Malone...

Nunca vi cortos de esta película. Ni en cine, ni en televisión ni en Internet. Lo cual es una verdadera lástima, porque he visto en cine películas muy malas, con demasiada publicidad, mientras que otras como Give ‘em Hell Malone, quedan restringidas para quienes la encuentren en algún puesto de venta películas piratas en el centro. (O para quienes se interesen por ella después de leer este post).

Give ‘em Hell Malone, (algo así como "Mándalos al infierno Malone") nos cuenta las aventuras de Malone (Thomas Jane), un detective privado dedicado a combatir el crimen con mano dura después de que su familia fuera brutalmente asesinada. Un buen (o mal) día Malone es contratado por la extremadamente sensual Evelyn (Elsa Pataky) para que recupere un maletín (el Macguffin de la historia) que contiene "el significado del amor". A partir de ahí Malone deberá seguir pistas y atar cabos para descubrir quién está detrás de todo y por que los chicos malos quieren con tanta insistencia el contenido del maletín.

Ambientada al estilo de los films noir de los años 40, Give em Hell Malone es una caricatura de esas películas de detectives plagadas de gangsters, femme fatales, persecuciones y armas. Los villanos de la película parecen sacados de Dick Tracy o de algún episodio de Batman por lo peculiares y caricaturescos. Boulder (Ving Rhames): El matón con corazón de oro de fuerza descomunal. Matchstick (Doug Hutchison): el pirómano deforme que inevitablemente nos hace recordar al joker de batman (guardando las proporciones, claro está). La sexy Mauler (Chris Yen): una lolita que parece sacada de Kill Bill e incluso el divertido Frankie the Crooner (French Stewart) son el complemente perfecto para un héroe (o antihéroe) como Malone; borrachín, rudo con las chicas, mordaz y que siempre termina acudiendo a su madre alcohólica para que cure sus heridas.

Podríamos decir que Give ‘em Hell Malone es un híbrido entre Dick Tracy y lo que Max Payne debió haber sido.

Si bien las actuaciones no son para un Oscar, si bien el guión es sencillo y sin muchos giros argumentales, la película funciona. Entretiene y es refrescante ver un film de acción que se sale un poco de los parámetros normales.

Quienes disfrutan con personajes peculiares, gangsters, humor negro y mucha acción seguramente pasaran un rato entretenido viendo Give ‘em Hell Malone.

Le damos 7.5 / 10

Actividad Paranormal...

Actividad Paranormal no es más que una muestra más del gran poder que ejerce la publicidad sobre los "gustos" de los consumidores. Si bien su realización no costó más de 15.000 dólares, ha recaudado en taquilla más de 150 millones de dólares. Su director Oren Peli contó con toda la suerte del mundo (y se tapó de dinero) cuando Steven Spielberg (poseído quien sabe por que espectro maligno) dio su visto bueno e incluso llegó a decir que le había gustado este bodrio de película.

Porque eso es lo que es: un bodrio. Una vez más el trillado recurso de estar contando una "historia real" grabada por los propios protagonistas en video. Utilizando el mismo estilo (que ya no tiene nada de innovador) de "El Proyecto de la Bruja Blair" y otros esperpentos como "Cloverfield", la película nos cuenta la historia de Katie (Katie Featherson) y Micah (Micah Sloat), una joven pareja que decide grabar todo (bueno, casi todo) lo que ocurre en su casa, debido a que están siendo acosados por un espíritu maligno (o demonio, o duende, o pitufo o algún otro tipo de entidad) que al final termina matando a Micah y, al parecer, poseyendo a Katie para siempre. (Si, les cuento para que no pierdan el tiempo viendo esto en cine).

Escenas sin principio ni final. Conversaciones aburridas. Los mismos sustos de siempre. Tablas Ouija que ya no espantan ni a los más pequeños. Crujidos, ruidos y gruñidos que ya hemos visto en otras partes. Y un intento fallido de ponerle seriedad a la historia al incluir un supuesto investigador paranormal y búsquedas en internet (que por cierto no llevan a ningún lado). No se puede negar que la actuación de los protagonistas no está mal del todo, que algunas escenas nocturnas pueden llegar a sobresaltar a algún espectador sensible y que uno que otro terminará escuchando ruidos en su casa la noche después de ver la película; pero nada justifica el escándalo que ha hecho la prensa sobre "Actividad Paranormal" recomendando incluso que no se debe ir a ver sólo. Seguramente la razón es que si vas acompañado podrás comentar con alguien lo mala que resultó la película.

Lo peor del asunto es que están planeando una segunda parte para el próximo Halloween. No hay derecho.

Le damos 2/10

Sherlock Holmes

Los que han visto y disfrutado las anteriores adaptaciones al cine o a la televisión de Sherlock Holmes tal vez se sientan defraudados o confundidos por la más reciente version de Guy Ritchie sobre las aventuras del legendario personaje de Sir Arthur Conan Doyle. Sin embargo, aquellos que nos hemos dejado atrapar por la magia de los libros de Sherlock Holmes, quizá encontremos esta caracterización, excelente por cierto, de Robert Downey Jr. mas apegada a lo que nos mostró Conan Doyle.

Al igual que el drástico cambio sufrido por James Bond en sus últimas películas, donde se ensucia, se despeina, duda y sufre como cualquier mortal, este Sherlock Holmes no es el refinado inglés, pulcro y extremadamente lógico, que siempre hemos visto; por el contrario, esta vez se le ve más humano, más real y aunque conserva su impresionante capacidad deductiva, es más frágil que sus anteriores adaptaciones (o al menos eso nos hace creer), mostrando incluso cierta inclinación homosexual ante su compañero de aventuras.

En esta oportunidad Guy Ritchie enfrenta al legendario investigador con Lord Blackwood: un oscuro personaje, que a través del uso de supuestamente magia negra, quiere cambiar la historia de Inglaterra, para lo cual incluso regresa a la vida después de que el mismo John Watson, esta vez interpretado también magistralmente por Jude Law, asegurará su muerte. Enmarcada en un londres oscuro, la historia es una montaña rusa de emociones; la acción, el humor y las impresionantes deducciones y detalles aparentemente invisibles están dados en la medida exacta para mantener a la audiencia expectante e inmersa en la película y admirada de los análisis mentales que Holmes hace antes de llevar a cabo alguna acción de trascendencia.

Guy Ritchie tiene en sus manos excelente material para una nueva saga del detective más famoso de todos los tiempos, más aún teniendo en cuenta que a historia deja abiertas las puertas para una segunda parte al incluir al profesor Moriarty, eterno enemigo y nemesis de Sherlock Holmes, como el verdadero villano de la historia; Segunda parte que de ser llevada de la misma forma que esta, seguramente se convertirá en otro éxito taquillero.

Le damos 9/10

La Princesa y el Sapo...

La Princesa y el Sapo nos narra la historia de Tiana. Un niña negra de Nueva Orleans (es la primera película de Disney con un protagonista negro) cuyo sueño es tener un lujoso restaurante en compañía de su padre; pero este muere en la guerra y Tiana tiene que conformarse con trabajar como mesera, prácticamente de por vida y en doble turno, para intentar ahorrar el dinero necesario para comprar una vieja bodega que quiere convertir en su restaurante.

Todo marchaba relativamente bien hasta que Tiana se cruza con el príncipe Naveen, quien ha sido convertido en sapo por el diabólico Dr. Facilier, y se le ocurre besarlo. Desafortunadamente, como Tiana no es una princesa real, en lugar de que el sapo se convierta en príncipe, Tiana termina convertida en sapo (o en rana?) y aquí empiezan las aventuras que los dos protagonistas de La Princesa y el Sapo deberán enfrentar para volver a ser humanos. En el camino encontrarán cocodrilos, luciérnagas, curiosamente llamados Louis (¿Armstrong?) y Ray (¿Charles?), brujos, demonios y mucha, mucha música.

La Princesa y el Sapo es un regreso de Disney a la animación tradicional. Nada de las imágenes generadas por computador a las que nos hemos acostumbrado estos últimos años. Esta película es dibujada a mano como los grandes clásicos. Personalmente me pareció refrescante volver a ver una película de Disney con este tipo de animación, imágenes y personajes con los que Disney nos deleitó por mucho tiempo. La música de la película (mucho jazz y mucho blues) son parte primordial de la historia y encajan perfectamente en cada situación, podría decirse que la banda sonora es un personaje más de la película.

Como buen clásico de Disney siempre habrá quienes encuentren mensajes ocultos en cada rincón. Mucho se ha hablado del racismo que evoca la película al convertir a Tiana en sapo (o en rana) y de las alusiones al Vudú. Por Dios... si Tiana no se convierte en sapo (o en rana) no hay historia. Además ¿que mejor ejemplo de laboriosidad, amor y dedicación que Tiana? La chica se parte la espalda trabajando para conseguir su sueño, y lo que persigue no es ningún príncipe azul, sino un lugar donde poder trabajar en lo que le gusta y honrar así la memoria de su padre. ¿Qué mejor ejemplo a seguir que ese?

En cuanto al vudú, si, hay vudú, pero es que la historia se desarrolla en Nueva Orleans. ¿qué querían? Además para los que saben ver más allá de sus narices, la película también deja enseñanzas y reflexiones bastante interesantes; basta mirar la moraleja final de la historia: "Sabes lo que quieres, pero debes mirar un poco más adentro para encontrar lo que necesitas".

La Princesa y el Sapo es un cuento de hadas con todas las de la ley, pero bastante aterrizado al mundo real y tiene todos los ingredientes para convertirse en un clásico de Disney al mejor estilo de Blancanieves o la Cenicienta.

Le doy 8 / 10

Avatar...

James Cameron siempre nos ha sorprendido y siempre se ha caracterizado por marcar rutas a seguir: lo hizo con la ya clásica saga de Terminator, la preciosa y deseada Dark Angel y la empalagosa y exitosa (en taquilla y en premios) Titanic. Y tengan por seguro que lo volvió a hacer con Avatar.

Avatar nos cuenta la historia de Jake Sully (Sam Worthington), un marine en silla de ruedas que sin querer queriendo hereda la misión de su recién fallecido hermano gemelo y se embarca hacia el distante planeta de Pandora, donde los humanos intentan explotar un valioso mineral (graciosamente llamado unobtainium) e intentan convencer, por las buenas o por las malas, a una tribu de Na'vi (los nativos de Pandora) de que se muden a otro lugar, porque su hogar está justo sobre el yacimiento más grande de unobtainium. Además de la parte militar y la económica, la misión tiene también su lado científico liderado por la doctora Grace Augustine (Sigourney Weaver), quienes a través de unos seres híbridos genéticamente creados, llamados Avatares, los humanos intentan acercarse a los Na'vi para aprender de ellos y del planeta. Nuestro amigo Sully es enviado con tal fin y de paso trabaja para los militares, recopilando información sobre los puntos débiles de los nativos para poder sacarlos a la fuerza cuando las negociaciones fracasen. Obviamente Jake se enamora de una nativa (la despampanante Zoe Saldana), se enfrenta al macho alfa de la tribu (Laz Alonso), crece como persona, es aceptado como un Na'vi más y al final se pone de su lado en la lucha contra los humanos.

Hasta ahí no hemos visto nada nuevo. La misma historia repetida infinidad de veces en infinidad de películas... es la forma como Cameron la aborda en donde radica la (gran) diferencia y el éxito de Avatar.

Desde que volvió la moda de las películas en 3D hemos visto de todo... hamburguesas que caen del cielo y nos hacen estirar las manos para atraparlas, asesinos en serie con picos de minero que nos hacen apartarnos hacia un lado, fantasmas que nos arrojan cosas a la cara... pero nada como el perfecto mundo de Pandora que nos regala James Cameron.

Todo, absolutamente todo en Pandora es perfecto. Desde la piel del más grande de los monstruos hasta el detalle del más pequeño de los insectos. A pesar de ser un mundo completamente digital la vida se siente por todos lados. Se nota un cuidado excesivo en cada detalle, en cada sombra, en cada uno de los nunca antes vistos colores. Eso sumado a la experiencia 3D, hacen que el espectador se sumerja por completo en este nuevo y excesivamente real mundo, sintiéndose parte de la historia, de la acción del planeta.

A diferencia de otras películas en 3D en las que el espectador está esperando que alguna flecha se dirija hacia su cara o que algún monstruo salte afuera de la pantalla, ese tipo de escenas brillan por su ausencia en Avatar. Aquí todo es en 3D. El manejo de la profundidad es único y majestuoso. Sin darse cuenta el espectador se deja absorber por Pandora hasta el punto de olvidarse que está viendo personajes creados por computador y más aún olvidarse que está viendo una película en 3D. Uno se siente dentro de la historia.

Es por eso que a pesar de ser una historia contada infinidad de veces, con los mismos personajes, los mismos romances, los mismos malos y los mismos giros argumentales de siempre, Avatar es diferente. Y seguramente será la primera de una serie de películas que empiecen a utilizar la tecnología 3D como debe ser.

Por eso le damos 10/10.